Regreso de nuevo a exponer la desazón de mi mundo...
Regreso sólo para decir que los momentos pasados han sido maravillosos, pero que la falta de constancia y de coherencia entre lo que hacemos, decimos o pensamos, ha provocado que nuestros deseos se vean reflejados en el espejo del engaño, del dolor, de la desazón, la zozobra, la duda o la incertidumbre... para después pasar al limbo del olvido...
Olvido, que es símbolo innegable de nuestra era, leit motiv de nuestro entorno, forma perfecta e indestructible de cualquier provocación hecha por factores externos que deseaban producir empatía, cariño o amor en vuestros corazones, mentes y cuerpos inertes y olvidados entre la duda y la euforia.
Con esto no deseo evitar el contacto con el entorno, ni la huida demencial al túnel de la soledad extrema, si no por el contrario trato de decir que olvidaré todo aquello que paso hace algunos meses, como sólo olvidan las heroínas de novela, cómo olvida le mente perfecta, como olvidan los que ya no sufren, para después volver como el fénix a sonreír cada vez con más fuerza y con más fulgor.
Al final y cómo siempre, regreso como Daniela, como ella, como todas, como las que no escriben pero sienten, las que no ven pero observan, las que aman y odian con la fuerza de los molinos de viento, como la que sonríe mientras sufre o como la que siempre es mil en una, como todas como nadie, como la que siempre he sido: simplemente como Daniela...
Regreso sólo para decir que los momentos pasados han sido maravillosos, pero que la falta de constancia y de coherencia entre lo que hacemos, decimos o pensamos, ha provocado que nuestros deseos se vean reflejados en el espejo del engaño, del dolor, de la desazón, la zozobra, la duda o la incertidumbre... para después pasar al limbo del olvido...
Olvido, que es símbolo innegable de nuestra era, leit motiv de nuestro entorno, forma perfecta e indestructible de cualquier provocación hecha por factores externos que deseaban producir empatía, cariño o amor en vuestros corazones, mentes y cuerpos inertes y olvidados entre la duda y la euforia.
Con esto no deseo evitar el contacto con el entorno, ni la huida demencial al túnel de la soledad extrema, si no por el contrario trato de decir que olvidaré todo aquello que paso hace algunos meses, como sólo olvidan las heroínas de novela, cómo olvida le mente perfecta, como olvidan los que ya no sufren, para después volver como el fénix a sonreír cada vez con más fuerza y con más fulgor.
Al final y cómo siempre, regreso como Daniela, como ella, como todas, como las que no escriben pero sienten, las que no ven pero observan, las que aman y odian con la fuerza de los molinos de viento, como la que sonríe mientras sufre o como la que siempre es mil en una, como todas como nadie, como la que siempre he sido: simplemente como Daniela...
4 comentarios:
a veces, mi querida, Danna, hay que llevarnos nuestra historia, enterrarla en el mar, sacar el miedo de la calle, vendar los ojos, tirar a matar. Ser uno mismo es lo más difcil.miles de besos.
por eso amo el olvido!!
ser ni siquiera es posible...
(ta,bien amo el pesimismo jojo)
un millón de besos linda niña.
Danna.. ve al bar, Danna.. hay un poemilla por ahí.
by the way... pon algo nuevo, por fas, no nos dejes en el olvido.
si ya pon algo nuevo
Publicar un comentario