
cayó el vestido por la espalda desnuda de "ella", cayeron los pendientes de los oídos, el cabello castaño se soltó y cubrió sus hombros... ella yace desnuda sentada a la orilla de la cama, bebe un poco del vaso lleno de ron y observa su cuerpo reflejado en el espejo...
la silueta de una mujer que por mucho tiempo le dio pánico observar de frente, esa silueta que ahora se dibuja cómo una diosa escultural y cómo una niña tierna, en una polaridad perfecta, con un equilibrio avasallante y misterioso...
se observa por minutos, bebe ron y continúa su observación, se deleita con el reflejo de las estrellas y con la luz intensa que entra entre las cortinas reflejo de la luna llena, vuelve a ver sus hombros, senos, vientre, caderas, sexo y piernas... las palpa, las siente, las huele, las hace propias...
minutos después decide dormir, para descansar, así, desnuda, para sentir el roce de las sábanas en su cuerpo recién descubierto por el mundo; decide cerrar los ojos y ponerle freno a los pensamientos...
el calor infernal de la madrugada llena su cuerpo de pequeñas gotas de sudor, gotas que van y vienen a través de los senos descubiertos, de la espalda, de las exuberantes caderas, del inmenso cabellos, del rostro perfecto; ella continua durmiendo, soñando con figuras excentricas y con mundos paralelos... el calor es casi imperceptible, le incomoda, ni daña, le hace bien... al sonrojar sus mejillas, además de mantener la cálida temperatura de su cuerpo profundamente dormido.
las sábanas blancas son el testigo y el cobijo de ese cuerpo, de esas gotas de sudor y de los sueños...
las horas pasan; llega el amanecer, la luz del sol se filtra entre las cortinas, y un pequeño reflejo se posa sobre los pezones rosados y erectos, tal imagen y los colores resultantes son un espectáculo magnifico y gratificante...
la brisa húmeda de la mañana refresca el cuerpo húmedo de sudor, y el haz de luz entibia el pecho de ella, en un juego de temperaturas, texturas, formas y colores...
por fin se decide a despertar, sale de su cama enrollada entre las sábanas,
llega al espejo y las deja caer, se ve a ella, al reflejo de su cuerpo, a su desnudez física, pero sobre todo la mental,
logra olvidar los miles de detalles que siempre ha visto en su cuerpo, logra sentir la majestuosa suavidad de su vientre, el agradable olor de su piel, el incandescente brillo de sus ojos y del cabello que cubre sus hombros....
se siente bella, se siente mujer, se siente una,
vuelve a tirarse sobre la cama destendida, sobre las sábanas blancas, sobre su cabello y sobre sus sueños,
la brisa y el calor entran por la ventana, arropan su cuerpo y enrojecen el vientre, las piernas y los brazos...
el sueño vuelve a embriagarla, la hace presa de la alucinación, de la fiebre, de la vigilia...
pasan las horas y continua recostada ...
por fin decide salir al mundo, primero sale a la ventana con el atuendo de la desnudez, deja al descubierto su cuerpo frente al sol, que lo baña y lo tornea cómo una lámpara giratoria....
después se arropa con el vestido blanco, y sale por las calles del malecón, con las zapatillas rojas y el cabello suelto...
con los senos requemados por el halo de luz y con la mirada radiante del encuentro con su ser...
con el cuerpo lleno de gotitas de brisa marina y las mejillas sonrojadas, con el bolso de la soledad vacío y acuestas, con la viva imagen de su reflejo en el espejo.
observa el mar, come un helado y sonríe...
sonríe cómo lo hizo la noche anterior al tirar el vestido, al recostarse y al sentir el roce de las sábanas,
sonríe al sentirse libre,
sonríe con el resplandor del sol en su cuerpo y con la soltura de su vestido que permite delinear las curvas y formas de su cuerpo...
ella es feliz... su cuerpo libre y su mente consiente...
la silueta de una mujer que por mucho tiempo le dio pánico observar de frente, esa silueta que ahora se dibuja cómo una diosa escultural y cómo una niña tierna, en una polaridad perfecta, con un equilibrio avasallante y misterioso...
se observa por minutos, bebe ron y continúa su observación, se deleita con el reflejo de las estrellas y con la luz intensa que entra entre las cortinas reflejo de la luna llena, vuelve a ver sus hombros, senos, vientre, caderas, sexo y piernas... las palpa, las siente, las huele, las hace propias...
minutos después decide dormir, para descansar, así, desnuda, para sentir el roce de las sábanas en su cuerpo recién descubierto por el mundo; decide cerrar los ojos y ponerle freno a los pensamientos...
el calor infernal de la madrugada llena su cuerpo de pequeñas gotas de sudor, gotas que van y vienen a través de los senos descubiertos, de la espalda, de las exuberantes caderas, del inmenso cabellos, del rostro perfecto; ella continua durmiendo, soñando con figuras excentricas y con mundos paralelos... el calor es casi imperceptible, le incomoda, ni daña, le hace bien... al sonrojar sus mejillas, además de mantener la cálida temperatura de su cuerpo profundamente dormido.
las sábanas blancas son el testigo y el cobijo de ese cuerpo, de esas gotas de sudor y de los sueños...
las horas pasan; llega el amanecer, la luz del sol se filtra entre las cortinas, y un pequeño reflejo se posa sobre los pezones rosados y erectos, tal imagen y los colores resultantes son un espectáculo magnifico y gratificante...
la brisa húmeda de la mañana refresca el cuerpo húmedo de sudor, y el haz de luz entibia el pecho de ella, en un juego de temperaturas, texturas, formas y colores...
por fin se decide a despertar, sale de su cama enrollada entre las sábanas,
llega al espejo y las deja caer, se ve a ella, al reflejo de su cuerpo, a su desnudez física, pero sobre todo la mental,
logra olvidar los miles de detalles que siempre ha visto en su cuerpo, logra sentir la majestuosa suavidad de su vientre, el agradable olor de su piel, el incandescente brillo de sus ojos y del cabello que cubre sus hombros....
se siente bella, se siente mujer, se siente una,
vuelve a tirarse sobre la cama destendida, sobre las sábanas blancas, sobre su cabello y sobre sus sueños,
la brisa y el calor entran por la ventana, arropan su cuerpo y enrojecen el vientre, las piernas y los brazos...
el sueño vuelve a embriagarla, la hace presa de la alucinación, de la fiebre, de la vigilia...
pasan las horas y continua recostada ...
por fin decide salir al mundo, primero sale a la ventana con el atuendo de la desnudez, deja al descubierto su cuerpo frente al sol, que lo baña y lo tornea cómo una lámpara giratoria....
después se arropa con el vestido blanco, y sale por las calles del malecón, con las zapatillas rojas y el cabello suelto...
con los senos requemados por el halo de luz y con la mirada radiante del encuentro con su ser...
con el cuerpo lleno de gotitas de brisa marina y las mejillas sonrojadas, con el bolso de la soledad vacío y acuestas, con la viva imagen de su reflejo en el espejo.
observa el mar, come un helado y sonríe...
sonríe cómo lo hizo la noche anterior al tirar el vestido, al recostarse y al sentir el roce de las sábanas,
sonríe al sentirse libre,
sonríe con el resplandor del sol en su cuerpo y con la soltura de su vestido que permite delinear las curvas y formas de su cuerpo...
ella es feliz... su cuerpo libre y su mente consiente...
4 comentarios:
Y todo es un ciclo, la alegría se vuelve dolor, el dolor libertad, la libertad fuerza de voluntad, la voluntad miedo, el miedo sonrisas, las sonrisas silbidos, los silbidos cenas y las cenas se transforman al final en vestidos negros que pintan la habitación con ausencia… sí, todo es un ciclo y a veces ya no es posible saber si se quiere estar arriba o abajo… todo es relativo
hola monstruo, cómo andas, espero que menos relativo, que yo por qué si no ya nos llevo la amargura, pero sabes tienes mucha razón al decir que todo es un ciclo que va de forma ondulante de aquí para allá;
pero aún así de lo único que estoy totalmente segura es que las cenas se hicieron para que los vestidos negros cayeran por las espaldas desnudas, y la decision de estar arriba o abajo es la última que se toma...
recuerda todo en la vida tiene un toque maravilloso cuando mezclas alcohol, sal y limón...
besos!!!
Yo quiero una mujer desnudo y en lo oscuro, dicen , los que saben, que tiene luz propia. La vida tan cíclica como dicen , a veces más parece un especia rito que debmos cumplir todas las noches para que la omeostasis del mundo siga en pie.
un beso, china...nos vemos el dominguin
me gustan los ritos, me gusta saber que algunos quieren mujeres desnudas en lo oscuro... que buena elección...
besos ... quebrado (del pelo obvio)
Publicar un comentario