termine la tarde entre los escombros de la desesperación,
inicie la noche con la limpieza y purificación de un hasta pronto, lejano, remoto y desconocido cómo quién lo ha pronunciado...
ahora divago entre la racionalización de una idea imposible de estructurar y la profunda dolencia que me provoca tu lejanía...
pienso en las formas, los colores y pensamientos, de la literatura, la pintura y el arte
entre las líneas definidas y la no simetría de un cuadro contemporáneo,
entre las imágenes irrisorias de un afiche, o los cuadros desdibujados de mi entorno...
quizé simplemente ... divago por divagar,
hago preguntas, contesto dudas pasadas,
me muerdo los labios, me arreglo el cabello, veo el contorno de un ser espectral en el espejo y la sombra de un fantasma tras la ventana...
para volver a la quietud, a la muerte conciente del alma, al minuto de paz efímera y desconsolante,
subo los pies en la pared y la sangre comienza a trasladarse a mi cabeza....
pienso, callo, divago...
vuelvo la mirada y veo que han pasado las horas en la soledad de mi habitación,
veo que amanece y que mis ojos no han encontrado el descanso reparador del sueño,
siento el frío congelante de un cuerpo inerte,
y la pasión de un corazón que llora...
me levanto y camino,
voy a la ventana, la abro y observo el amanecer,
me llena el aroma efímero del rocío y del penetrante halo de las flores nocturnas,
regreso a la cama me cobijo y logro dormir...
pero mis sueños son tuyos, cómo mis pensamientos, mis minutos y mis enojos,
sigo durmiendo, aún contra mi voluntad que quiere dejar de soñarte..
continuo soñando por siempre,
quizá esa sea mi única tarea en la vida... soñar...
soñar, para dejar de sentir.
y dejar de sentir para no extrañarte un minuto más...
soñar, soñar, ya que no existe otro remedio, que soñar
2 comentarios:
Los sabados de la gente se dividen en 2: Los que los viven y los que los sueñan.
Aún no sé cuales son mejores, a veces preferiría que la mente me dejara jugar con su cabello, otras quisiera que el día no terminara y poder gastar la vida ahí, a su lado, tomado de su mano, pero a veces los sbados son tan crueles que terminan.
Hay veces en que son peores, que te desgarran, te maltratan y te paten las lagrimas, lo único que dejan -además de la ausencia- es la espera y la terriible sensación de que es domingo, cuando todo termina, pero también empieza de nuevo.
Si, soñar no duele, no pesa, no compromete.
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